Llevo repitiéndome durante meses que voy a dedicarle mas tiempo a escribir, y ni si quiera para reencontrarme con un hábito entrañable si no como parte de mi terapia psicológica, altamente recomendada por mi excelente psicóloga. Básicamente para vaciar mi cabeza antes de acostarme y poder dormir.
Me reencontré con mis antiguos blogs y es como ser un fantasma del futuro viendo desde atrás a una yo joven y triste, en plena madrugada de los 2010’s iluminada por la luz de un monitor a las 2am. Llorando por quienes no la valoraban. Tejiendo poesia deprimente. No me da cringe porque abrazo mucho esa versión de mi. La veo con mucha compasión y soy para ella la persona que necesitaba en ese instante. Sigo siendo esa chica con mucho amor para dar y reencontrarme con ella me hace pensar en todos estos años de evolución emocional.
Costó, un culo, hacer las pases con todas las versiones de mi, incluso con la mas chiquita. Costó un culo tan solo empezar a aceptar quien soy ahora. Cuesta aun a veces. Sin embargo esa chica que ni de asomo se quería aprendió , casi al final de sus 20s, a alimentar ese amor que tanto merecia: el amor propio, pero tuvo que caer hasta el fondo para hacerlo, pero esa es otra historia.
Recordar mis escritos me trae nostalgia porque mi mayor problema en ese tiempo era mi corazón roto por distintos chiquillos y me parece nada frente a lo que vino años después cuando pasó la emoción de vivir la vida adulta y pasó a ser protagonista el sueldo y la renta, la bendita carrera por mejorar la carrera. EL FUTURO EL FUTURO EL FUTURO. Aun me da escalofríos pero antes de la pandemia era una pesadilla, un monstruo mirándome desde una esquina tomando impulso para saltarme encima pero sin moverse ni un cm. Alguien una vez le puso nombre después que le conté que había estado privada en el baño de la agencia: ANSIEDAD.
Y exactamente volver a leerme me hace entrar en cuenta que siempre estuvo, antes era mas chiquito y tenia dibujado corazones con el nombre de un par de tarados pero luego se colgó un letrero de neon con al forma de un enorme signo de interrogación que parpadeaba incesantemente. Me costó descifrar la pregunta. Lo dificil fue aprender a domar al monstruo, sin embargo creo que estoy haciendo un excelente trabajo. ME CAGO DE MIEDO por entrar a los 30 pero tengo al monstruo cogido de la mano y el futuro ya no se ve tan aterrador.